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Fake News y elecciones

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Pocos temas como el de las noticias falsas, mejor conocidas por su nombre en inglés, ha preocupado a analistas y politólogos respecto a las próximas elecciones que tendrán lugar en nuestro país. Luego de la experiencia en otros países –como en Estados Unidos, España o Francia– se da como un hecho que este tipo de información busque influir en la decisión del elector.

Buscando emociones

La difusión de noticias falsas o Fake News, es una realidad para nuestro mundo que se basa más en la información que se distribuye a través de redes sociales. En el marco de la investigación de lo que se ha conocido como la Trama Rusa, en el contexto de la elección presidencial del Estados Unidos, empresas como Facebook han reconocido que a través de millones de cuentas de sus usuarios se difundieron noticias falsas.

            El problema no es que se den a conocer este tipo de datos, pues desde que se crearon los medios de comunicación las inexactitudes, falsedades, mentiras o errores al momento de informar han estado presentes. El tema es que conscientemente, alguien difunde este tipo de noticias para alcanzar un objetivo.

            Hay que recordar a propagandistas como Göebels en la Alemania nazi para darnos una idea de cómo ahora se ha retomado aquello de que una mentira repetida mil veces pasa como una verdad.

            Y es que el detalle descrito en el párrafo anterior es lo que ha desatado las preocupaciones de analistas sobre lo que pudiera ocurrir en los comicios mexicanos, en especial en los que se realizarán para renovar la presidencia de la república.

            ¿Quién tiene interés en difundir Fake News para favorecer a qué candidato? La respuesta a esta pregunta es crucial para tratar de adelantarnos a los efectos de este tipo de recursos.

            Aún sin que sepamos que partido aprovechará las Fake News, es claro que éstas se harán presentes en la campaña electoral que iniciará a finales de marzo, buscando dañar alguna candidatura y beneficiando a otra.

            Otro problema tiene que ver con los consumidores de este tipo de información y su escasa capacidad analítica para verificar su autenticidad. El sitio web El Deforma –bueno, hasta antes de su adquisición por parte de Televisa–, que se presenta como un portal que parodia la información general, se ha enfrentado a reclamos airados por algunas notas en las que la exageración y el sarcasmo eran la materia prima para tratar la información, pues no faltan lectores que se sienten incluso indignados por las notas que presentaba el portal, sin considerar su origen.

            El hecho de que las Fake News, en plena era de la posverdad, busquen más impactar a las emociones y los sentimientos de los públicos de medios de comunicación y redes sociales, que apelar a la razón para informar y formar una opinión, es el principal motor que mueve este fenómeno.

            Un ejemplo lo vivimos en estos primeros días de 2018, en lo cuales todavía teníamos las reacciones de la nota dada a conocer por The New York Times acerca de la publicidad oficial en medios de comunicación mexicanos. La reflexión de nuestro director, Carlos Ramírez, que se publicó en la revista etcétera generó algunas respuestas en las que se acusaba al autor de defender a los “chayoteros” nacionales, cuando el tema era la falta de profundidad de la investigación del corresponsal del diario estadounidense acerca de un tema que también se presenta al otro lado de la frontera.

            Es decir, muchos no leyeron la nota –como parece ser en la mayoría de los usuarios de redes sociales–, pero si tienen una opinión –o una reacción, mejor dicho, porque insultar a alguien por contradecir la corriente de opinión dominante no puede calificarse como opinión–, en lo que nos demuestra que el razonamiento ha sido sustituido por actitudes que pueden ir desde la indignación hasta el festejo por confirmar lo que se piensa.

            Es así que en el proceso electoral de 2018 tendremos una presencia masiva de Fake News, motivada por la penetración de Internet entre la población nacional, principalmente a través de teléfonos celulares, y el uso que la misma hace de las redes sociales.

            Por lo anterior, veremos como los candidatos –tal como ya lo hacen López Obrador y Anaya– hacen uso de las redes sociales para dar a conocer no sus propuestas, sino historias que ayudan a apelar a la parte emotiva del electorado y, así, obtener el voto.

            El terreno se está preparando para este escenario, el cual será lugar de una batalla en la que lo que importa es el triunfo, no la manera en cómo se consigue.

            Un electorado que en anteriores ocasiones votó por Fox porque era “buena gente” o por Peña Nieto porque era guapo, no dan mucha esperanza de que este tipo de recursos puedan frenarse.

 

Del tintero

Hablando de Fake News, varios usuarios de Twitter dieron a conocer una nota que decía que el ejército había tomado las instalaciones del Sindicato del Seguro Social, pero sin ofrecer detalles. Las reacciones y condenas abundaron, aunque en realidad no sucedió tal cosa, pero el terreno se está preparando.

@AReyesVigueras