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La creciente división, ¿a quién beneficia?

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Es notorio que a pesar de que las elecciones concluyeron hace más de un mes, la división que se creo entre la ciudadanía durante las campañas continúa presente. Son muchas las evidencias de que esta circunstancia es buscada por algunos que no desean que las coincidencias sean las que animen la convivencia social, pues gracias a esto se podrán mantener en el poder un largo rato. 

Divide y vencerás

Es notorio que se apuesta por la división de nuestra sociedad. Esto se incentivó en las campañas electorales con los resultados de todos conocidos, y se mantiene en la actualidad de cara al inicio del nuevo gobierno.

Las redes sociales son un buen termómetro para conocer el nivel de división que tenemos. Lo que se refleja en este espacio es muy sintomático, pues indica que seguimos en bandos opuestos y luchando en contra de adversarios que siguen en las mismas circunstancias.

Algunos usuarios de redes, empiezan a hablar de organizar una resistencia en contra del nuevo presidente y su partido, más con un ánimo vengativo que con una intención de supervisión o de contrapeso.

Y es que a partir del primero de diciembre, muchos de quienes atacaban al actual presidente de la república pasarán a defender al siguiente, y viceversa.

Pero el problema que muchos no ven, es que si siguen por la vía de lanzar ataques a López Obrador y compañía, replicando la exitosa estrategia que tuvo su equipo, lo que en realidad hacen es caer en su juego y mantener un escenario que es conveniente a sus aspiraciones.

Me explico.

Morena, como un movimiento político más que como un partido, aglutina a muchos de los desencantados con la actual clase política –de la cual forma parte el grueso de militantes de Morena, aunque hayan logrado ocultar eso–, por lo que el voto hacia esta fuerza no fue por coincidencias ideológicas, sino por el hartazgo.

Un voto más visceral que razonado, sin duda y como ejemplo piense cual hubiera sido el resultado si personajes como Sergio Mayer o Cuauhtémoc Blanco en lugar de haber sido postulados por Morena, lo hubieran sido por el PRI o el PAN.

Además, se dieron otros dos fenómenos que contribuyeron a la victoria del movimiento de López Obrador: primero, la migración de militantes de otros partidos –Canek Vázquez (PRI), Gabriela Cuevas (PAN), Mario Delgado (PRD), por citar unos ejemplos–, a Morena lo que le permitió presentarse como un ente plural, aunque en la realidad llegan a gobernar los mismos de siempre –nada más ver el linaje de la próxima secretaria del medio ambiente y defensora de los Aluxes–, para darnos una idea de cómo se está construyendo el próximo gobierno.

Segundo, la oposición se dividió. El PAN enfrenta aún una lucha interna por posiciones de control, como es la presidencia del partido; el PRD analiza una refundación en medio de protestas y recriminaciones; el PRI padece una guerra interna entre quienes buscan seguir al mando y una incipiente militancia que no termina de organizarse; en tanto PANAL y PES perdieron el registro y los demás partidos revisan si terminan aliados a Morena como es el caso del PT.

Así, con un ganador que cuenta con un apoyo popular nada despreciable y con mayoría en el Congreso de la Unión, lo mejor que le puede pasar es que la oposición siga dividida en varios partidos para mantener el poder.

Esto significa que se le dará respiración artificial al tricolor para que no desaparezca, que al PRD le van a dar facilidades para que mantenga el registro y al PAN le pueden ceder algunas votaciones para que se mantenga como una oposición responsable (leal), al igual que sucedió en 1988.

Y si a lo anterior le sumamos que no hay un líder opositor que pueda aglutinar en torno suyo el desencanto que se espera comience a crecer a partir de enero –al no verse el cambio prometido–, pues el mejor escenario es que la sociedad y los partidos vivan polarizados y siguiendo la agenda del mandatario.

Por eso, se discutirán todas las consultas que plantee, todos los nombramientos, los cambios que proponga, aunque los temas de fondo –modelo económico, atención a la inseguridad, entre otros–, no se discutan con la suficiencia requerida ni se atienda la forma de ver al mundo del presidente electo y la manera en que esto determina muchas de sus acciones.

Pero mientras sigamos peleando entre nosotros por temas que vengan de la estrategia lopezobradorista, divididos porque no podemos ponernos de acuerdo en lo básico, los estrategas del próximo gobierno seguirán felices porque sus metas se están cumpliendo en forma milimétrica.

Así que sigan peleando, en los cuarteles del presidente electo lo agradecerán.

 

Del tintero

En Morena han creado una secretaría de propaganda para difundir sus ideas. El problema no es la intención, pues cualquier partido puede crear las instancias para los fines que considere pertinentes, sino el uso de la palabra “propaganda”, algo que nos remonta a épocas pasadas, en las que el partido de Estado hacia uso de este tipo de instrumentos para difundir e imponer sus ideas… aunque pensándolo mejor, creo que es una medida atinada para el tipo de partido y régimen que quieren tener los lopezobradoristas.

@AReyesVigueras