Diez millones
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Las falacias del apoyo popular

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Luego del resultado de las elecciones del pasado 1 de julio, un argumento que se ha utilizado hasta el cansancio es que con los 30 millones de votos obtenidos por el candidato ganador se podrán hacer cuanto cambio quiera el partido que lo postuló. Esto es preocupante por la manera en que se excluye a quienes no votaron por el ahora presidente electo y por la ignorancia que quiere ser escondida detrás de esta cifra. 

Mayorías para todo

Si bien hay que reconocer que López Obrador ganó los pasados comicios presidenciales, una tendencia de sus seguidores es fomentar la división y aludir a los votos recibidos para defender cualquier decisión, incluidas las ocurrencias.

Un legislador de Morena, siguiendo la lógica impuesta por el presidente electo, urgió a que el Banco de México utilice las reservas internacionales para sacar al país de la bancarrota en la que se encuentra, sin conocer como se han acumulado dichas reservas o si esa petición es viable.

El senador Benjamín Robles hizo la petición citada, demostrando que no conoce la manera en que se manejan a ese nivel las finanzas públicas y ante las críticas recibidas, principalmente en redes sociales, no faltó quien aludiera a los 30 millones de votos que recibió para hacer lo que se les ocurra.

Igual sucede con la consulta del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, con los foros de pacificación y con tantas medidas que se han anunciado desde que se dieron a conocer los resultados que para quien desee seguir la historia, esto puede resultar en un dolor de cabeza por fatiga.

Y es que es cierto que el tabasqueño ganó con 30 millones de votos, pero de un padrón de 89.8 millones de electores. Los candidatos de la oposición en su conjunto recibieron poco más de 20 millones de votos, cifra que parece no importar para los seguidores del tabasqueño.

Así que los 30 millones no deben ser argumento para justificar cualquier ocurrencia o para decir que se puede hacer lo que quieran.

Esto nos lleva al tema de la consulta popular para el nuevo aeropuerto. Bajo el argumento de que el pueblo sabio decidirá mejor y que lo tonto es no considerarlo así, se pondrá a consideración de quienes no tienen toda la información técnica para tomar una buena decisión algo que compete a especialistas, votarán a favor de un par de opciones que no significan lo mejor, por los problemas que tendrán, aunque esto sea harina de otro costal.

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Una manera más en la que se ha utilizado lo de los 30 millones, la dio el próximo coordinador de comunicación social de la presidencia, Jesús Ramírez, quien al hablar en la Cámara de Diputados de los cambios en materia de comunicación social en la futura administración federal, remató diciendo: “Creo que es el momento de hacerlo, tenemos la fuerza del mandato de 30 millones de mexicanos que así lo están exigiendo”.

La gran pregunta es si 30 millones valen más que el resto, no ya de electores sino de los ciudadanos, vale más que el resto, por lo que no hay que tomar en cuenta a quienes no votaron por el tabasqueño, mostrándose no sólo sectarios, sino excluyentes.

Pero así es esto de la cuarta transformación, gracias a los 30 millones de votos.

El problema que veremos a partir de diciembre, es si esos 30 millones de votantes, al igual que el resto de los electores, tendrán la paciencia para esperar los cambios prometidos, pues a pesar de que uno no simpatizó con la candidatura de López Obrador, sí estoy de acuerdo con el combate a la corrupción, la austeridad –aunque sin exageraciones–, mantener la estabilidad macroeconómica, aunque no comulgo con las ideas del tren Maya, la consulta del aeropuerto.

Tampoco me importa no ser de los 30 millones de votos, como no comparto la actitud de decir que no es –o será– mi presidente –como muchos lopezobradoristas decían de Calderón–, algo que en redes sociales se observa mucho con usuarios que se sienten excluidos porque su voto no sirvió para que su candidato ganara la elección.

En tanto, tendremos que soportar a quienes hacen uso de los 30 millones de votos hasta para ir al baño, esperando que se aproveche también esa cifra para exigirles resultados y que de una buena vez resuelvan los problemas que llevan décadas denunciando, como la inseguridad, pobreza, corrupción, impunidad y tantos males que no se cansan de repetir.

Al menos 30 millones de mexicanos, que en realidad son 125 millones, les pueden exigir resultados inmediatos, digo, pues por algo buscaron ganar la presidencia, ¿o no?

 

Del tintero

En redes sociales, pasa algo curioso con la oposición. Lejos de organizarse adecuadamente para exigir resultados, siguen fragmentados y sin dirección clara, sacando a relucir más la antipatía que tienen en contra de López Obrador que argumentos. Algo parecido, ya lo hemos dicho, a lo que ocurre con los partidos, que en lugar de organizarse y plantarse como verdadera oposición, se desgastan en conflictos internos por pequeñas posiciones.

@AReyesVigueras