Diez millones

Cambio de bando insólito

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El actual proceso electoral nos ha mostrado la frágil pertenencia de algunos políticos a su instituto al que pertenecieron por largos años. También hemos visto como quienes fueron altos funcionarios de gobiernos ahora están en un partido "recogedor". Manuel Bartlett es el más notorio, como organizador del fraude electoral en 1988. Así mismo, han sido atraídos líderes de partidos que ahora combaten a sus excompañeros.

Cambios de partido se dan en todo el mundo, incluso se han dado antes en nuestro país, pero ahora estamos viendo una enorme cantidad de ellos que se refugian en MORENA como nunca antes. Los que se dijeron idealistas y que lucharon por muchos años. ahora son pragmáticos que combaten al lado de cuya mejor cualidad es encabezar las encuestas.

¿Por qué busca un político cambiar de partido? La razón más frecuente es porque le niegan oportunidades de participación en el propio. También puede ser que no le vea futuro a su partido y busque uno que le ofrezca mejor plataforma hacia adelante. Pero también la menos edificante: porque de alguna manera le ofrecen -en efectivo, en bienes, en promesas- algo tan atractivo que no quiera dejarlo pasar. Son raras las ocasiones que se han visto que el cambio sea por un cambio ideologico.

Para ningún político es fácil abandonar lo que ha defendido por años, tanto por la importancia de mantenerse en sus principios como por la forma en que es percibido por los electores. Quienes cambian de bando ahora, y los que lo han hecho a largo de la historia, difícilmente convencen a más electores de sus atractivos como candidato.

Pero lo que no habíamos visto en México es que un medio de comunicación cambie de bando antes de una elección. Después sí, por razones obvias. Pero ahora vimos como increíblemente cambió quien por años se manifestó como "soldado del PRI" -Televisa-, y sus comentaristas estrella. Por razones poco claras ahora apoyaron otra opción. Fue evidente que al candidato Meade lo trataron con preguntas difíciles, sin acosarlo, pero al puntero lo trataron como si ya hubiese ganado la elección.

Al candidato López lo trataron con una inconcebible tersura en el programa "Tercer Grado". Respondió con evasivas las preguntas que le hicieron y nunca lo forzaron a que las respondiera. No hubo ningún cuestionamiento incómodo sobre su pasado en Tabasco, sobre su salud, sobre sus opiniones cambiantes o sobre los distintos políticos que ahora están en sus listas de plurinominales. Tampoco sobre su administración como Jefe de Gobierno del Distrito Federal o sobre su plantón en Reforma en 2006. Dejaron hablar al candidato sin verdaderamente cuestionarlo.

Las estrellas de Televisa lo dejaron desvariar en ideas ya expuestas hasta el cansancio al responder sobre temas en que ese candidato no se quiso explayar. Como comentaristas dejaron de mostrar la calidad que siempre habían tenido. ¿Acaso actuaron bajo consigna?

Queda abierta la posibilidad de que tanto la televisora como sus comentaristas estrella quieran apostar a dos bandos. Si los ciudadanos alguna vez ya se desencantaron de Televisa por apoyar al gobierno, ahora se desencantarán más por su nuevo sesgo.