Diez millones

Carta abierta al Gobierno de la República

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La fecha de las elecciones está cerca. En menos de cuatro semanas los mexicanos decidiremos quien encabezará el nuevo gobierno. Sin creer que la actual administración alterará la paz pública o intentará intervenir fraudulentamente, si vemos con inquietud el ambiente preelectoral. Como ciudadano preocupado por este clima de crispación que se percibe en la sociedad me permito expresarme así:

Todos los candidatos a la Presidencia en mayor o menor grado han señalado muchas de nuestras carencias, y tratan de aportar soluciones.Sin embargo, los seguidores de uno de ellos contribuyen en especial al malestar social, señalando no sólo que esta elección ya está decidida sino también anunciando acciones que emprenderían apenas gane. También han dicho que de no ganan se les estaría arrebatando el triunfo, y por ello soltarían al tigre (queriendo decir, desatarían la violencia). Es decir que gane o pierda su candidato, habrá problemas pasadas las elecciones.

El gobierno de la República tiene la responsabilidad de mantener la paz social sin violencia, pero con firmeza. A pesar de sus muchas fallas en el pasado en cuestión de Inteligencia, estrategia y tácticas para anticiparse a los problemas, en esta ocasión apenas tiene tiempo para prepararse y evitar que la violencia se desate después de las elecciones. No puede repetir los errores de Ayotzinapa, Tlatlaya o Reynosa, pues ahora puede encontrar problemas en muchas localidades. México merece vivir en paz, gane quien gane.

Los mexicanos estamos divididos como nunca antes, y además de divididos, polarizados. Actos de autoridades federales y estatales abonaron las naturales diferencias que México lleva arrastrando por siglos. Cierto que el gobierno actual heredó muchos males, pero en vez de buscar amortiguarlos los acrecentó. Crecieron diferencias en ingreso y en riqueza; aumentaron los pobres, y también quienes viven en la miseria.

No logró el más mínimo cambio positivo en Educación. Nuestras comunidades más pobres son las que tienen los peores maestros, el mayor ausentismo magisterial y el menor aprovechamiento. Tendencia que contribuye a agravar el rezago educativo y a aumentar la desigualdad. Adicionalmente permitió creciera una minoría magisterial radical que ha empeorado las condiciones educativas donde más se necesitan.

No resolvió las carencias nutricionales tradicionales, además de tolerar la comida y la bebida chatarra; una de las causas principales de tener niños obesos mal nutridos además de la desnutrición endémica. A causa de ello la diabetes ha crecido hasta ser una grave pandemia. Hoy la sexta parte de la población sufre este mal.

La corrupción gubernamental creció exponencialmente. El mal heredado de la Colonia alcanzó en este sexenio niveles nunca vistos. Seis gobernadores emanados del "nuevo PRI" ya están en la cárcel y otros tantos en la antesala, acusados de peculado y enriquecimiento ilícito. Pero lo más grave es que muchos funcionarios públicos, igual de corruptos que los mencionados, siguen impunes ya sea porque han sido protegidos por alguna autoridad superior o han fallado quienes debieran enjuiciarlos.

Si quiere esta administración intentar recuperar su dignidad y pasar a la historia con la frente en alto, debe anticiparse a todo grupúsculo que pueda ser causa de inquietud social. Debe llegar al momento de que entregue el Poder al triunfador en las elecciones sin alteración alguna a la paz y a las condiciones necesarias para que México, y cada mexicano, tenga oportunidad de mejorar sus condiciones de vida.