Diez millones

Empleo e ingreso personal

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En el tercer debate presidencial uno de los grandes temas fue cómo las políticas que proponen mejorarán el ingreso personal. El análisis que compartieron muestra un país que no acaba de salir adelante, que requiere de impulsos adicionales para poder hacerlo. Sin tomar el análisis simplista de los dos que dicen que con acabar con la corrupción todo se arregla, los otros dos nos ofrecieron un análisis que da mucho que pensar.

Nos recordaron que el 10% más pobre gana sólo el 1% del PIB. Que en este país de 123 millones de personas hay un 43% que es pobre por fallas en la política social del último siglo. Los 53 millones de pobres en la actualidad son cinco veces el de toda la población al fin de la Revolución Mexicana hace un siglo. Y aunque el candidato del gobierno festine que la pobreza extrema se ha reducido de 13 a 9 millones, y que podrá ser erradicada en menos de una década, falta ver si en verdad puede serlo.

Nadie quiere vivir en la pobreza, aunque no sea extrema. Todo mundo aspira al menos a alcanzar un nivel de vida de clase media, uno digno con el mínimo de requerimientos para ser considerado así (agua, drenaje, transportación, salud y educación, además de alimentación y vestido). Por supuesto, mientras esperan que el gobierno provea las cinco primeras, la política económica debe permitir acceso al resto.

Se habló de las 6,800 acciones contra la pobreza, pero se enfatizó que la mejor política social es el empleo bien remunerado. Como el actual salario mínimo ($ 88.38 al día) es insuficiente, se ofreció elevarlo al doble o al triple. Si para algo sirvió el TLC hoy tan amenazado por Trump fue para que mejoraran empleos y sueldos, pero hace falta que el resto de la economía ofrezca mejores remuneraciones.

No se mencionó que se necesitarán al menos un millón de empleos al año para poder ofrecerle a los jóvenes un futuro digno, y que para generar esa cantidad de empleos se requieren inversiones. Con sólo buenas intenciones no se puede atraerlas, se requieren medidas concretas que van mucho más allá de inhibir la corrupción.
Los candidatos que profundizaron en sus propuestas propusieron un soporte adicional a las mujeres, las que en el mismo trabajo no tienen un salario igual a los de los hombres. Propusieron además, apoyos adicionales del Estado en forma de guarderías y acceso a la salud, además de facilidades para atender la educación de sus hijos.

Si bien el empleo bien remunerado fue ampliamente elogiado como la mejor política social, poco se habló de la forma de generarlos. No se propuso fomentar inversiones ni dar facilidades a la generación de micro y pequeñas empresas, las grandes generadores del empleo. Sólo el más estatista de los candidatos declaró que el gobierno garantizaría empleos para todos los jóvenes que llegaran a la edad de trabajar, sin decir cómo se generarían los trabajos pues no se dan solos.

Hay quien dice que la elección ya está definida, pero el candidato puntero fue exhibido con los mismos vicios que critica de otros políticos. Mostraron que es uno más de ellos por más que lo niegue. La elección no está definida, la definirán los jóvenes quienes tendrán que decidir si quieren un futuro con sólo promesas sin sustento o si desean uno donde en verdad haya trabajos, puedan ellos emplearse y así construir su propio destino.