Puebla, determinación y resultados

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El desempeño de los gobiernos estatales es crucial en la mejora sustantiva de la calidad de vida de las comunidades.

Y más todavía en un contexto internacional tan complejo, como el que vivimos. En dicho escenario, sabemos que la estabilidad de la economía global es un factor fundamental para consolidar un crecimiento sostenido. Si tomamos esto como ejemplo y lo atraemos al escenario nacional, se deben alentar políticas públicas instrumentadas por las autoridades y el Estado, para fortalecer la política nacional de desarrollo y, con ello, contener los efectos negativos externos y garantizar, así, la prestación de mejores servicios públicos a la población.

En ese sentido, el gobierno de Puebla ha realizado un esfuerzo institucional sin precedentes en la transformación de la entidad. Con el diseño e instrumentación de una estrategia integral y un responsable trabajo sustentado en la propuesta técnica, con acuerdos políticos y sin descalificaciones partidarias (implementando las mejores prácticas de evaluación de política pública), el gobierno cambió, en estos cinco años, el rostro del estado con una visión a largo plazo.

Los más prestigiados centros de evaluación nacional e internacional dan cuenta de los avances alcanzados en materia social, económica y de infraestructura. Desde el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), hasta el Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE), el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco) muestran el escalamiento de capacidades, tanto productivas como humanas. Ecuación bajo la cual, ahora sí, es posible detonar la prosperidad de las familias.

De acuerdo con el último informe en desarrollo humano elaborado por el PNUD, dado a conocer hace unos meses, Puebla tuvo la tasa de crecimiento más alta del país. Esto, en sintonía con el avance en todos los indicadores de desarrollo social definidos por el Coneval, Puebla alcanzó el primer lugar nacional en reducción de carencias a servicios de salud y aumentó la cobertura de servicios básicos de vivienda. Además, los alumnos de bachillerato del estado obtuvieron el primer lugar nacional en lenguaje y comunicación, al analizar los resultados de la prueba PLANEA del INEE.

En el campo económico, la infraestructura de transporte, urbana y turística se ha traducido en oportunidades para los poblanos. Como consecuencia de una intensa construcción y modernización de vialidades, hoy Puebla recibe más de 13 millones de turistas al año y lidera en el número de Pueblos Mágicos y tiene el aeropuerto que más creció en la recepción porcentual de pasajeros. Además, una mejor conectividad y condiciones propicias se han traducido en grandes inversiones, como la de Audi, que inicia en breve la producción de la camioneta Q5. Éstas y otras acciones de promoción económica han hecho que el ingreso promedio de los hogares poblanos, tenga el mayor incremento nacional de acuerdo con el Inegi.  

Los avances se han conseguido sin solicitar deuda pública, con una política de seguridad fincada en criterios preventivos que mantiene la tasa de delitos por debajo de la media nacional y con un presupuesto basado en resultados, reconocido por el BID como mejor práctica en América Latina.

La transformación de las sociedades es un proceso de construcción continua. Sin embargo, Puebla cuenta con un gobierno modelo que le abre a la entidad un futuro próspero, una página muy distinta a la que estaba condenada hace apenas unos cuantos años. La transformación habrá de seguir bajo el proyecto estratégico planteado y, sin lugar a dudas, Puebla se fortalece como polo de desarrollo nacional y un referente de buen gobierno, gracias a políticas públicas eficientes, mismas que han llevado a la entidad grandes inversiones que hoy la colocan como un modelo nacional.